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El piquete de fusilamiento, que acabó con Lorca y sus compañeros de cautiverio, se formó al amanecer del 17, 18 o 19 de agosto y, según el investigador Miguel Caballero, “no había elementos falangistas y estuvo formado por nueve guardias, cuya filiación es la siguiente: Ajenjo Moreno, jefe del pelotón de fusilamiento; Benavides Benavides; Salvador Baro Leyva, “El Salvaorillo”; Jiménez Cascales, seleccionado por su fama de “tirador certero”; Fernando Correa Carrasco; Hernández Martín; Ayllón Fernández; Rodríguez García y Hernández Jiménez”. Entre los civiles formó parte del pelotón Juan Luis Trescastro, que durante meses se pavoneó de haberle dado a Lorca “dos tiros en el culo por maricón”. Su participación directa en la ejecución de García Lorca no está probada pese a sus manifestaciones. Miguel Cerón, amigo de Federico, recuerda que en un café del Zacatín oyó un día a Trescastro decir: “Acabamos de matar a Federico García Lorca y el tiro de gracia se lo he dado yo”.


Después del fusilamiento, con las primeras luces del día, los ejecutores regresaron a La Colonia en busca de los presos, acogidos por el capitán Nestares bajo su protección, a quienes correspondía la ingrata función de enterradores.


La fecha del asesinato de Lorca ha sido objeto de debate desde hace años. A día de hoy, todavía no está clara; solo se sabe que fue el 17, el 18 o el 19 de agosto, pero se acepta como fecha oficiosa la madrugada del 18 de agosto de 1936.


El 23 de Abril de 2015, fue publicado un informe, (plagado de errores), redactado por la 3ª Brigada Regional de Investigación Social de la Jefatura Superior de Policía de Granada y fechado en 1.965. El documento lleva por asunto “Antecedentes del poeta Federico García Lorca”. Este documento es el primero en el que el régimen de Franco reconoce que Federico fue "pasado por las armas", ya que, antes, sólo figuraba como "desaparecido".


El Barranco de Víznar, de unos 10.000 metros cuadrados de superficie, desciende sobre una curva cerrada y umbría de la carretera, entre Alfacar y Víznar, declarada Lugar de Memoria. Es una zona cubierta por pinares de repoblación, lo que permitió encubrir las tumbas tras las ejecuciones en masa cometidas, a partir de julio de 1936, por pelotones formados por guardias y voluntarios de las Escuadras Negras de la Falange.


Según los historiadores, tras los primeros asesinatos descontrolados de agosto de 1936, la represión se organizó y siguió un plan premeditado de eliminación sistemática de las fuerzas políticas y sindicales republicanas, centrándose en los cabecillas y participantes en las huelgas habidas en el periodo republicano. Las ejecuciones en Víznar no se terminaron con la guerra y continuaron años después.


Los primeros asesinatos en la zona se cometieron en Puerto Lobo; luego en el borde de la carretera que conduce hasta Alfacar y a partir de septiembre de 1936 en los senderos del barranco. Fue, junto con las tapias del cementerio de Granada, el lugar donde cayeron asesinados a tiros más simpatizantes de izquierdas.


El barranco de Víznar, es uno de los espacios identificados como posible lugar del fusilamiento, y posterior enterramiento, de Federico García Lorca y sus compañeros. Está repleto de fosas comunes, de todos los tamaños, de las cuales han sido identificadas cinco. Allí fueron sepultadas, tras una descarga rutinaria, miles de personas por sus simpatías con la República como parte de la feroz represión que siguió a la sublevación.


En la fosa principal hay un sencillo monolito de piedra con la leyenda “Lorca somos todos. 18-08-2002”. La fosa suele estar llena de flores durante todo el año y con mensajes que reproducen cartas o poemas.


La dificultad para acceder a la zona de enterramiento animó al Ayuntamiento de Víznar a abrir un sendero de tierra pavimentado que, tras un suave rodeo, conduce hasta la fosa principal alrededor de la cual existe una galería de piedra que los herederos de los fusilados y las asociaciones de memoria histórica han llenado de pequeñas placas metálicas con el nombre y las circunstancias de los asesinados.


Entre los muertos allí se cuenta el rector de la Universidad de Granada, Salvador Vila, que, tras ganar el rectorado en abril de 1936 a su rival académico, Antonio Marín Ocete, fue depuesto por los militares y sustituido por su competidor en las elecciones. Detenido en Salamanca y fusilado el 22 de octubre de 1936.


El 28 de junio de 2013, el Ayuntamiento de Víznar y la Dirección General de Memoria Democrática iniciaron una serie de prospecciones arqueológicas para localizar, señalar y dignificar los enterramientos comunes del Barranco. En total fueron excavadas once posibles tumbas. Los arqueólogos encontraron munición y restos humanos en cinco de ellas. Los hallazgos, sin embargo, no fueron cuantificados públicamente.


El Ayuntamiento de Víznar colocó a comienzos del verano de 2015 una placa en la fosa principal, en la que aseguraba que García Lorca y sus compañeros de fusilamientos estaban enterrados. La placa fue retirada misteriosamente en el mes de agosto, de ese mismo año, después de que el arqueólogo que dirigió las excavaciones declarara que “no había evidencia de que allí hubieran sido enterrados Lorca, los dos banderilleros y el maestro de Pulianas”.


El Barranco de Víznar, cada 19 de agosto, acoge una velada poética, que comenzó a celebrarse clandestinamente durante los últimos años de la dictadura. Fue la primera conmemoración a cielo abierto del asesinato de Lorca y de los miles de represaliados tras la victoria del franquismo.