Federico García Lorca
(Poeta en Nueva York)
VUELTA DE PASEO
Asesinado por el cielo.
Entre las formas que van hacia la sierpe
y las formas que buscan el cristal,
dejaré crecer mis cabellos.
Con el árbol de muñones que no canta
y el niño con el blanco rostro de huevo.
Con los animalitos de cabeza rota
y el agua harapienta de los pies secos.
Con todo lo que tiene cansancio sordomudo
y mariposa ahogada en el tintero.
Tropezando con mi rostro distinto cada día.
¡Asesinado por el cielo!
El significado de este poema es variado por los diferentes puntos de vista desde los que se puede interpretar. Aun así, todos coinciden en que, el poeta, nos presenta una lucha entre la naturaleza y la civilización, de una manera sombría y oscura. Representa la pérdida de la conexión con la naturaleza y la espiritualidad. El poema es un grito de dolor y denuncia, donde para Lorca, el cielo, antes fuente de belleza, ahora es un agente destructor en la ciudad deshumanizada.
Antonio Machado
Poesías de la guerra (1936-1937)
EL CRIMEN FUE EN GRANADA
A Federico García Lorca
I
El crimen
Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
- sangre en la frente y plomo en las entrañas -
... Que fue en Granada el crimen
sabed - ¡pobre Granada! -, en su Granada.
II
El poeta y la muerte
Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
- Ya el sol en torre y torre, los martillos
en yunque - yunque y yunque de las fraguas.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
«Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban...
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»
III
Se le vio caminar...
Labrad, amigos,
de piedra y sueño en la Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!
En este poema, Lorca evoca muerte, tragedia y fatalidad. La “luna negra”, simboliza un destino funesto, presagio de muerte. El caballo, al transportar al jinete, da a entender que es el destino.
Federico García Lorca
Canciones Andaluzas (Canciones 1921-1924)
CANCIÓN DEL JINETE
En la luna negra
de los bandoleros,
cantan las espuelas.
Caballito negro.
¿Dónde llevas tu jinete muerto?
...Las duras espuelas
del bandido inmóvil
que perdió las riendas.
Caballito frío.
¡Qué perfume de flor de cuchillo!
En la luna negra
sangraba el costado
de Sierra Morena.
Caballito negro.
¿Dónde llevas tu jinete muerto?
La noche espolea
sus negros ijares
clavándose estrellas.
Caballito frío.
¡Qué perfume de flor de cuchillo!
En la luna negra,
¡un grito! y el cuerno
largo de la hoguera.
Caballito negro.
¿Dónde llevas tu jinete muerto?
Por curiosidad, busqué la fase lunar que habría en aquellas fechas fatídicas de mediados de agosto de 1936. El 17 de agosto de 1936 hubo Luna Nueva.
El destino o “los astros”, no quisieron que la muerte del poeta fuese presenciada por su musa…. ¿por qué?
José Antonio Muñoz (Abril 2026)
SIN SOMBRAS EN EL BARRANCO
A Federico García Lorca
Allí, allí dicen que lo mataron.
En una noche oscura,
sin sombras, en el barranco.
- ¿Dónde estás Luna?
- No te veo a mi lado.
- Siendo mi más querida musa,
me dejas solo, abandonado.
- Dejarte solo ¡nunca!
- ¡Ay, Federico! Mi bien amado.
- Con millones de estrellas,
vendrás a mí, acompañado.
La Luna escondida
derramó su llanto blanco.
Asustada y dolorida.
En la noche oscura,
sin sombras, en el barranco.
El siguiente poema ha sido citado, en contextos culturales, para resaltar la sensibilidad premonitoria de Lorca sobre su muerte y la de las víctimas de la Guerra Civil española.
Federico García Lorca
Poeta en Nueva York (1929-1930)
Fábula y rueda de los tres amigos
“Cuando se hundieron las formas puras
bajo el cri cri de las margaritas,
comprendí que me habían asesinado.
Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias,
abrieron los toneles y los armarios,
destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro.
Ya no me encontraron.
¿No me encontraron?
No. No me encontraron.
Pero se supo que la luna huyó torrente arriba,
y que el mar recordó ¡de pronto!
los nombres de todos sus ahogados.”
La metáfora alude a la memoria del mar que, de pronto, recuerda a quienes han muerto en él. Es una imagen lírica potente que evoca la justicia poética y la memoria histórica, evocada a veces para recordar a los desaparecidos.
Si Federico está enterrado por esta zona, el valor profético de uno de sus poemas es impresionante, dado que hay solo una veintena de metros hasta la fuente y acequia de Aynadamar por donde corre el agua. El poema es:
Federico García Lorca (mayo 1919)
Del Libro de Poemas, 1921
SUEÑO II
“Mi corazón reposa junto a la fuente fría.
(Llénala con tus hilos,
araña del olvido.)
El agua de la fuente su canción le decía.
(Llénala con tus hilos,
araña del olvido.)
Mi corazón despierto sus amores decía.
(Araña del silencio,
téjele tu misterio)
El agua de la fuente lo escuchaba sombría.
(Araña del silencio,
téjele tu misterio.)
Mi corazón se vuelca sobre la fuente fría.
(Manos blancas, lejanas,
detened a las aguas.)
Y el agua se lo lleva cantando de alegría.
(¡Manos blancas, lejanas,
nada queda en las aguas!)”
Dámaso Alonso, en 1940, escribió un célebre poema, que ligó definitivamente el vínculo alegórico entre el manantial y el fusilamiento de Lorca y de cientos de personas, que fueron ejecutados sin juicio.
Dámaso Alonso (1940)
La Fuente Grande o de las Lágrimas
A Federico García Lorca
Ay, fuente de las lágrimas,
ay, campos de Alfacar, tierras de Víznar.
El viento de la noche,
¿por qué os lleva la arena, y no la sangre?
¿por qué entrecorta el agua cual mi llanto?
No le digáis al alba vuestro luto,
no le quebréis al día su esperanza
de nardo y verde sombra;
pero en la noche aguda,
sesgada por el dalle de los vientos
que no olvidan, llorad, llorad conmigo.
Llora, tú, fuente grande,
ay, fuente de las lágrimas.
Y sed ya para siempre mar salobre,
oh campos de Alfacar, tierras de Víznar.
El dalle: Es una guadaña, la herramienta que utiliza el segador para cortar la hierba o el cereal. En literatura, el dalle es un símbolo clásico de la muerte (la parca que siega vidas).
Si Dámaso, en su poema, vincula el agua y la tragedia, Federico lo hace con la alegría y la vida.
Federico García Lorca
Canciones para terminar (Canciones 1921-1924)
AGUA, ¿DÓNDE VAS?
Agua, ¿dónde vas?
Riyendo voy por el río
a las orillas del mar.
Mar, ¿adónde vas?
Río arriba voy buscando
fuente donde descansar.
Chopo, y tú ¿qué harás?
No quiero decirte nada.
Yo..., ¡temblar!
¿Qué deseo, qué no deseo,
por el río y por la mar?
(Cuatro pájaros sin rumbo
en el alto chopo están.)
El poema personifica al agua, describiendo su viaje natural y alegre desde el río hacia el mar, simbolizando el ciclo vital, la libertad, la alegría del movimiento y el destino inevitable hacia la inmensidad.
Al igual que el agua, la Luna está muy presente en la obra de Lorca, y no siempre con un significado trágico y sombrío. Este es un conocido ejemplo.
Federico García Lorca
ROMANCE DE LA LUNA, LUNA (Romancero Gitano)
A Conchita García Lorca
La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.
Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.
Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.
El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.
Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.
Cómo canta la zumaya,
¡ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.
Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.
Acabamos este paseo, dejando a Federico despedirse… pero sin dejarnos.
Federico García Lorca
Trasmundo (Canciones 1921-1924)
DESPEDIDA
Si muero.
dejad el balcón abierto.
El niño come naranjas.
(Desde mi balcón lo veo.)
El segador siega el trigo.
(Desde mi balcón lo siento.)
¡Si muero,
dejad el balcón abierto!