Fue en el año 1789, el 28 de noviembre, cuando Don Juan Manuel de Moscoso y Peralta toma posesión de la Archidiócesis granadina y se propuso construir en este lugar de Víznar una espléndida mansión, conocida hoy por el Palacio del Cuzco. El edificio responde a los más puros cánones del estilo neoclásico, aunque en su portada se advierte cierta sobriedad y lujo. Se conserva en razonable buen estado, es de propiedad privada y se abre al público una vez al año.
El palacio fue ocupado, tras la sublevación militar de julio de 1936, por las fuerzas facciosas para dirigir los movimientos de las tropas en una amplia franja del frente y rechazar las incursiones de las fuerzas republicanas. El capitán José María Nestares, nombrado jefe del sector de Víznar, se instaló durante las primeras semanas de la guerra en el palacio.
Una placa colocada en el zaguán del palacio nos recuerda:
“EN ESTE PALACIO DE VIZNAR se estableció el cuartel de la primera Falange Española de Granada el 29 de julio 1936. Dentro de sus muros creció hasta constituir LA PRIMERA BANDERA Y LUEGO PRIMER TERCIO DE FALANGE ESPAÑOLA TRADICIONALISTA DE GRANADA que en duros combates mantuvo la seguridad de nuestra capital contra el ímpetu marxista. Tienen a gran honor el haberlo cedido para tan altos fines sus propietarios D. JOSÉ F. FIGARES Y MENDEZ Y Dª. ESPERANZA DE DAMAS Y R. ACOSTA.”
García Lorca, vestido con pijama, llegó custodiado a Víznar la medianoche del 16, el 17 o el 18 de agosto desde Granada, según las diversas versiones, a bordo de un Buick rojo oscuro, descubierto, propiedad de Salvador Quesada, propietario de los Almacenes La Villa, acompañado de los banderilleros Joaquín Arcollas Cabezas (o Juan Arcoyas) y Francisco Galadí Melgar, y un delincuente común apodado El Terrible.
El capitán Nestares, como jefe del sector de Víznar, era informado en su despacho de la llegada de los condenados a muerte. Al ser una zona de guerra y por tanto con toque de queda, Nestares, tenía que autorizar el paso. El vehículo con los detenidos, tras recibir la venia, fueron conducidos a La Colonia.